La sharía o ley islámica: el gran maltratador
¿Sería posible una condena internacional a los países que discriminan a la mujer, con la exigencia de reforma inmediata de las legislaciones injustas y organización de un boicot, similar al que se ejerció contra Sudáfrica?
Siempre me he preguntado por qué ha habido acuerdo mayoritario en rechazar tajantemente el régimen de segregación racial, que limitaba los derechos de unos ciudadanos frente a otros, en función del color de su piel, hasta el extremo de boicotear rotundamente el país que oficializó más nítidamente esa separación y limitación de derechos (Sudáfrica), y no se ha considerado igual de necesario hacerlo con los países que hacen lo mismo con la mitad de su ciudadanía por razón de su sexo. ¿Cómo puede ser que dirigentes occidentales proclamen y defiendan una «Alianza de Civilizaciones» con culturas (que no civilizaciones) en que las mujeres son discriminadas y se les niega la igualdad en derechos con los hombres? Sudáfrica fue condena al ostracismo internacional, y boicoteada enérgicamente, por considerarse intolerable su régimen.
Se me ocurren varias respuestas:
a) Poderoso caballero es Don Dinero (léase petróleo y petrodólares).
b) Es impracticable por la larga lista de países candidatos al boicot, algunos de ellos entre los más poderosos.
c) La mayoría de los líderes mundiales son hombres (bochornoso el espectáculo de las actividades «paralelas» de las mujeres de los líderes en la reciente cumbre del G-20; exceptúense Merkel y Kirchner, cuyos esposos, por cierto, como la mujer de nuestro presidente, tan acertadamente rehusaron participar).
d) Si nosotras, las mujeres del Occidente desarrollado, renunciamos en nuestra sociedad a exigir la igualdad efectiva (no hay más que leer las encuestas del reparto de las tareas domésticas; o las de las relaciones de pareja entre adolescentes, donde se está retrocediendo respecto a la situación de hace unas décadas; o la tragedia del maltrato y «el me pega porque me quiere»; o el auge de imbecilidades que habrían horrorizado a cualquier feminista de la transición, sin ir más lejos, y no hay más que hojear las revistas femeninas en boga… Entonces, ¡cómo vamos a conseguir que el mundo se ponga en pie de guerra por la causa de todas esas mujeres machacadas día a día!
El hecho es que la discriminación de la mujer es el rasgo común a todas las grandes culturas en la Historia (no es un problema sólo del Islam: piénsese en China, India,…), y sólo en Occidente, con nuestros valores, la condición de la mujer como ciudadana ha sido finalmente proclamada igual a la del hombre en derechos (otra cosa es el camino que quede por recorrer en la realidad social). Y, sin embargo, «algunos y algunas» (en eso se entretienen las ideólogas de «género» (qué lamentable ideología), quienes pretenden que la cultura occidental es «culpable» (de casi todo, al parecer) y merece ser combatida, mientras caen seducidos por ese infantilismo pro-islamista que impregna a la izquierda europea, supuestamente feminista…
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Informe 1
Apartheid:
Este término significa en Afrikaans, variante sudafricana del holandés, «separación». Apareció oficialmente en Sudáfrica en 1944 y sirve para designar la política de segregación racial y de organización territorial aplicada de forma sistemática en África del Sur, un estado multirracial, hasta 1990. El objetivo del apartheid era separar las razas en el terreno jurídico (Blancos, Asiáticos, Mestizos o Coloured, Bantúes o Negros), estableciendo una jerarquía en la que la raza blanca dominaba al resto («Population Registration Act»), y en el plano geográfico mediante la creación forzada de territorios reservados: los Bantustanes («Group Areas Act»).
En 1959, con el Self Government Act el apartheid alcanzó su plenitud cuando la población de raza negra quedó relegada a pequeños territorios marginales y autónomos, quedando privada de la ciudadanía sudafricana. Hasta ese momento, Sudáfrica, con sus importantes riquezas mineras y su situación geoestratégica privilegiada, se había alineado con el bloque occidental. Sin embargo, el sistema racista hizo que, en un momento en que se desarrollaba la descolonización, las presiones de la comunidad internacional se acrecentaran contra el Gobierno de Pretoria.
En 1960 fue excluida de la Commonwealth, y en la ONU se planteó la demanda de sanciones. En 1972, Sudáfrica quedó excluida de los Juegos Olímpicos de Munich, ante la amenaza de boicot general de los países africanos. Finalmente, en 1977 el régimen sudafricano fue oficialmente condenado por la comunidad occidental y sometido a un embargo de armas y material militar,. En 1985, el Consejo de Seguridad de la ONU llamó a los estados miembros a adoptar sanciones económicas.
El proceso culminó con la llegada Nelson Mandela, mítico militante anti-apartheid que había pasado veintisiete años en la cárcel, a la presidencia de la República de Sudáfrica.
(Más información en web Historia del siglo XX)
Informe 2
Mujer en la sharia o ley islámica:
-La sharía o sharia (en árabe, «vía o senda»), llamada en ocasiones en los medios occidentales ley musulmana (y no ley islámica, ya que podría decirse en realidad que está inspirada en el Islam, pero no es irrefutable como el Corán), es el cuerpo de Derecho islámico. Constituye un código detallado de conducta, en el que se incluyen también las normas relativas a los modos del culto, los criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas, las reglas separadoras entre el bien y el mal. (Cf. la Wikipedia).
-Prohibiciones que se establecen en relación con las mujeres ante los hombres:
«La mujer debe esconder su belleza de los que no son su marido (maharim, o personas entre las que el matrimonio sería ilegítimo por razones de parentesco).
«El engalanamiento».
«Saludar a los hombre que no son maharim y no bajar la mirada».
«Quedarse sola con un hombre extraño».
Información adicional (fuente: Reneé Cortès)
-La Sharía, además, incluye como graves faltas el ser homosexual, la desobediencia de las mujeres hacia la autoridad del padre o el esposo, las relaciones con infieles pertenecientes al mundo no islámico y el no cumplimiento de las normas de vestimenta de las mujeres, a las que en caso de incumplimiento, se les considera inmorales, y culpables en caso de violación. Según la Sharía, que aplicaban las aseguradoras, un hombre vale igual que un camello, mientras que el valor de una mujer es la mitad de la de un hombre, es decir, medio camello.
-Otro ejemplo de discriminación es que en los juicios, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre, por lo que se necesita que dos mujeres testifiquen para que tenga el mismo valor. Por otro lado, el testimonio de una mujer debe ser corroborado por el de un hombre. En caso de violación, es muy difícil para una mujer demostrarlo, como sucedió (y sucede) en Irán, donde una mujer viuda y embarazada si es violada no es inaudito que acabe lapidada hasta la muerte. En efecto: una mujer violada no tiene ninguna credibilidad, necesita un mínimo de cuatro testigos, que no pueden ser ni familiares ni amigos. Si la mujer violada queda embarazada, el hijo ser· la prueba material del delito del adulterio y la mujer ser lapidada en cuanto el bebé pase el período de lactancia. En consecuencia, son pocas las condenas a hombres violadores.
-Asimismo, los varones son libres de casarse hasta con cuatro mujeres al mismo tiempo, y pueden disfrutar de «matrimonios temporales», un mecanismo social y legalmente aceptado para que los hombres puedan tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, sin ser considerados como adúlteros.
-Un hombre puede divorciarse de su esposa libremente, mientras que ella sólo puede hacerlo si su cónyuge es drogadicto o impotente sexual… y es capaz de demostrarlo.
-Donde la Sharía es ley, la lapidación es pena oficial.
Informe 3: Y empeorando…
(selección de noticias recientes,l con redacción principal que data de 2005, sobre retrocesos de los derechos de la mujer en zonas en poder de los fundamentalistas islámicos… y también en los supuestamente moderados)
–Afganistán (fuente: BBC Mundo, y anterior a la retirada occidental, ahora es todavía mucho peor…)
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y varios agrupaciones de defensa de los derechos humanos han solicitado al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, la abolición de una nueva ley que -sostienen- legaliza la violación dentro del matrimonio. Según ellos, la norma promulgada por el mandatario el mes pasado afecta los derechos de las mujeres que pertenecen a la minorÌa chiíta. La ley impide a las mujeres negarse a mantener relaciones sexuales con sus esposos, excepto en el caso de que estén enfermas. Además, las afganas necesitan permiso de sus maridos si quieren salir a la calle, a menos que haya una emergencia.
Grupos de defensa de los derechos humanos advirtieron que la nueva norma da marcha atrás a muchas de las libertades conquistadas por las mujeres afganas luego de que el régimen de los talibanes (hoy, 2026, de nuevo en el poder) fuera derrocado. Soraya Sobhrang, de la Comisión Independiente de Derechos Humanos en Afganistán, criticó lo que considera el silencio de Occidente sobre el tema, que -en su opinión- ha sido «desastroso» para las afganas. «Esta ley legaliza toda la violencia en contra de las mujeres de Afganistán, que pierden los derechos de los que gozan en la Constitución», expresó a la BBC. La norma abarca a miembros de la minoría chiíta en Afganistán, quienes conforman 10% de la población. El proyecto de ley fue presentado ante el Parlamento en febrero y recientemente fue aprobado por el presidente Karzai. Sin embargo, el corresponsal de la BBC en Kabul, Mark Dummet, informó que la versión final de la norma aún no se ha hecho pública, y el propio mandatario todavía no se ha pronunciado sobre el tema. La ley recibió el respaldo tanto de influyentes clérigos como de partidos políticos chiítas. Según sus defensores, representa una mejora de las normas tradicionales sobre asuntos familiares. Sin embargo, críticos como la parlamentaria afgana Fawzia Koofi acusaron al gobierno de haber aprobado la legislación sólo para conseguir votos. «Tenemos elecciones pronto y la dependencia de Karzai a estos grupos fundamentalistas va en aumento… quiere contar con el apoyo de los chiítas radicales», aseguró. Actualmente se está redactando una ley familiar para la mayoría sunita. Los críticos temen que esta norma también pueda ser utilizada para despojar a las mujeres de sus conquistas y restringir sus libertades.
(Así que se mandaron tropas a luchar allí contra un terrible terrorismo, pero se siguió consintiendo otro en el mismo sitio, el dirigido contra la mujer, en pro de una supuesta legítima (!!!!) «diferencia cultural»).
–Pakistán (fuente: Igualdad YA, Al Jazeera).
A fines de diciembre de 2008, los talibanes prohibieron la educación de las niñas en el distrito de Swat, en la provincia de la frontera noreste de Pakistán. La declaración realizada por un clérigo extremista, Maulana Fazlullah, a través de una emisora ilegal de radio FM, pedía a todos los padres que sacaran a sus hijas de las escuelas (tanto privadas como públicas) antes del 15 de enero de 2009, caso contrario, estas serían bombardeadas, las niñas serían asesinadas y, tal como ocurrió recientemente en Afganistán, se les lanzaría ácido a la cara.
En los últimos dos años, los talibanes han llegado a desempeñar un papel creciente en el valle de Swat y en las zonas de FATA (áreas Tribales Administradas Federalmente). Según los informes de los medios, en los útimos 14 meses han destruido 100 escuelas en Swat, afectando aproximadamente a 70,000 niñas. Si no se combate efectivamente la prohibición de la educación, se calcula que 40,000 niñas más se verán impedidas a acceder a su derecho básico a la educación.
Las mujeres en Swat también se ven profundamente afectadas de otras muchas maneras por la creciente prominencia de los talibanes, quienes han amenazado con emprender acciones atroces si las mujeres se encuentran fuera de sus hogares sin compañía de familiares masculinos y sin tarjetas de identidad. Asimismo, han ordenado el velo total para todas las mujeres. Los informes de los medios calculan que han sido muchas las mujeres tiroteadas por «actividades inmorales», mujeres como Bakht Zeba, una consejera de 45 años comprometida con la promoción de la educación de las niñas. Las ONG locales han confirmado a la organización Igualdad Ya que la situación de las mujeres y las niñas en FATA, y más recientemente en Swat, es grave.
El gobierno de Pakistán ha acordado (febrero de 2008) restaurar la sharia, o ley islámica, en el Valle de Swat y áreas circundantes del noroeste del país, como parte de un acuerdo de paz con los luchadores locales protalibanes. El acuerdo fue alcanzado el lunes de conversaciones en Peshawar entre miembros de Tahrik-e y oficiales del gobierno de la North West Frontier Province (NWFP).
–Canadá y otros países
10 de septiembre de 2005 ,Toronto, Canadá:
El Proyecto estudiado en 2005 por el Premier de la Provincia canadiense de Ontario, Dalton McGuinty, generó protestas en esa ciudad y en diferentes partes del mundo. El proyecto permitiría el establecimiento de tribunales basados en la Sharia o ley tradicional islámica, de la misma manera que existen cuerpos de arbitraje judíos y católicos utilizados voluntariamente desde 1991. El Premier prometió que la aplicación de la Sharia en Canadá «no iba a representar un retroceso en los derechos de la mujer». Ante el escándalo, este proyecto fue cancelado definitivamente en septiembre de 2005, cuando McGuinty dio marcha atrás, debido a la intensa presión social. En lugar de extender el sistema a la comunidad islámica, el gobierno provincial tomó una decisión acertada y radical: prohibió todo tipo de arbitraje basado en la fe para resolver disputas familiares (como divorcios y custodias). Con esto, también se eliminó la validez legal que tenían los tribunales católicos y judíos desde 1991 bajo la Arbitration Act de Ontario.
Sin embargo, este tipo de proyectos sigue suscitando apoyos entre los numerosos «progresistas» (qué lamentable desprestigio de un término históricamente valioso) defensores de una «multiculturalidad» devastadora para los derechos humanos.
¡Sorprendidos? Pues aquí van unos datos de como la sharía empieza a alcanzar estatus legal en occidente :
(fuente: del blog PeriodistaDigital)
Reino Unido: La bigamia es castigada con hasta siete años de prisión, pero la ley reconoce los harenes ya constituidos en países tolerantes con la poligamia. El Ministerio de Trabajo y Pensiones paga a los diversos cónyuges prestaciones sociales, y cada «esposa adicional», el apelativo multicultural que reciben, percibe ayudas. Hacienda afirmó que «siempre que un hombre y una mujer estén casados bajo una ley que permita la poligamia, y cualquiera de los dos tenga un cónyuge adicional, la Ley de Regulación de las Deducciones (Matrimonios Polígamos) de 2003 les autoriza a presentar declaraciones conjuntas como una unidad polígama». Además, los harenes pueden tener derecho a viviendas adicionales de protección oficial con el fin de amparar su necesidad de domicilios más grandes.
Países Bajos: El Ministro holandés de Justicia, Ernst Hirsch Ballin, anunció que las uniones polígamas que sean musulmanas no deben ser abordadas desde el sistema legal, sino a través del diálogo (¿les suena?).
Bélgica: El Tribunal Constitucional tomaba medidas para facilitar la reunificación de los harenes formados fuera del país.
Italia: Un tribunal de Bolonia permitía introducir en el país a las madres de los dos hijos de un inmigrante musulmán varón con el argumento de que los matrimonios polígamos habían sido contraidos de manera legal.
Australia: La prensa australiana divulga que «Es ilegal contraer un matrimonio polígamo. Pero, como en Gran Bretaña, el Gobierno federal reconoce las relaciones reconocidas de manera legal en el exterior, incluyendo los matrimonios polígamos. Esto permite que las sucesivas esposas e hijos puedan reclamar la seguridad social y prestaciones sociales adicionales.»
Ontario, Canadá: El Derecho canadiense castiga la poligamia con penas de cárcel, pero la Ley de Familia de Ontario acepta «el matrimonio que siendo real o potencialmente polígamo, se haya contraido en una jurisdicción cuyo sistema legal lo reconozca como válido».
